jueves, 23 de junio de 2011

miércoles, 22 de junio de 2011

~Capítulo 3.

Capítulo 3:
Por la noche cenando le conté a mi madre como me fue el día y que hice. Era una de las primeras veces que mi madre me escuchaba de verdad, y eso me gustaba. Cuando acabé de cenar preparé el uniforme y las cosas para mañana y me conecté un momento al Tuenti. Vi que tenía un mensaje privado, era de Jesús…
Lo leí y ponía:
“Alicia, hoy te he visto en el pasillo con Álvaro, y no me llevo bien con él, supongo que te pondrá en mi contra, pero, por favor no le creas nada. ¿Quieres que quedemos mañana tú y yo? ;) Bueno ya me dices en el instituto. Hata luego!”
No tenía ganas de responderle, no quería hablarle, la verdad. Así que me desconecté y me fui a dormir. A la mañana siguiente me desperté con tiempo, para poder arreglarme in poco. Me levanté, desayuné, me lavé los dientes, me maquillé un poco y me hice una trenza a un lado. Me vestí y me fui. Vi en la entrada del instituto a Cristina, Ana y Lucía, las chicas de la biblioteca. Me fui con ellas y la saludé, no fuimos para la clase. A primera hora nos tocaba Biología, y nos íbamos al laboratorio a diseccionar un corazón de vaca, que guay… El profesor nos dijo que nos iban a explicar como se diseccionaba los chicos de 4º C. Cristina me dijo que esa era la clase de Álvaro. Llegamos al laboratorio y allí estaba él, tan guapo como siempre… Estuvimos toqueteando el corazón, y, la verdad, fue bastante divertido. Sonó el timbre y Álvaro salió conmigo. Le conté lo del mensaje de Jesús y me dijo:
-Dile que sí, que quieres quedar en la plaza que está en la otra calle cerca del instituto, Creo que sé lo que quiere hacer…
-¿Qué quieres decir?
-quiero decir que seguro que quiere liarse contigo, y tengo un plan para pillarlo.
-Cuéntame.
-Vale, mira, vais a la plaza que te he dicho, y yo llevaré a su novia donde estáis, para que vea el tipo de novio que tiene.
-Le destrozaré, no quiero…
-Hazme caso, es sólo para que la gente vea como es, pero si no quieres. –Me miró decepcionado.
-Bueno, vale, lo haré.
Me fui a mi clase y cogí la maleta para ir a Educación Física. Teníamos un maestro cañón, para que mentir, aunque daba mucha caña, ja, ja. Al acabar fuimos a los vestuarios a ducharnos. Luego estuvimos dando inglés hasta la hora del recreo. En el recreo fui a hablar con Jesús. Le dije que quería quedar donde Álvaro me dijo. Quedamos a las 18:30. Fui a contárselo a Álvaro y me dijo que perfecto. Al acabar el recreo nos tocaba francés. Fue bastante aburrido, luego tuvimos Física y Química, hicimos varios experimentos, estuvo bien, ese profesor estaba chiflado. Y a última hora tuvimos lengua, estuvimos leyendo varios libros. Cuando la sirena tocó me fui a mi casa. Por el camino estuve pensando en el plan de Álvaro. A mi no me convencía mucho, pero supongo que si así ayudo a una chica engañada, será un buen plan…

~Capítulo 2.

-Pero Alicia, que ganas tenía de verte, ¡quiero ponerme al día contigo!
Cristina nos miró raro, no entendía nada, claro, y preguntó:
-Vale, vale… os conocéis, ¿no?, pero, ¿en qué circunstancias?, ¿es que sois más que amigos?
Jesús y yo nos sonrojamos, y respondimos a la vez:
-Bueno, éramos…
Puse cara de confusión.
-Pero, se puede retomar lo de este verano, ¿no?
-Bueno, es que, verás, estoy con una chica de aquí del instituto.
Se me cambió la cara y me quedé pálida.
-Ah, vale… ¡me alegro por ti!
Aunque por dentro sólo quería llorar y llorar.
-Bueno, Jesús, ya nos veremos. Vamos Alicia.
Me fui con Cristina, y ella me notó que no me gustó nada la noticia.
-Alicia, aún quiere a Jesús, ¿eh?
-Si, pero bueno, él ha pasado página…
-Y tú también debes pasar página, él no ha tardado mucho en olvidarte, vente conmigo, te voy a presentar a algunas personas…-Me sonrió.
Cristina me llevó a la biblioteca, era enorme, nada que ver con mi antiguo instituto. Me cogió de la mano y me llevó a una mesa donde estaban sentados tres cañones y dos chicas que eran guapísimas.
Cristina me presentó, en silencio, claro:
-Chicos, esta es Alicia, viene de Sevilla y, este es su primer día.
Saludé tímidamente.
-Hola…
Todos me saludaron, y un chico se levantó, me sonrió y dijo:
-Hola, soy Álvaro, encantado. –Me dio dos besos.
-Encantada también. –Dije nerviosa.
-¿Quieres ver un poco lo que es el instituto? Yo te lo enseñaré.
-Bueno, si a Cristina no le importa. –Miré como ella se sentaba.
-Adelante, yo me quedo aquí un rato, luego nos vemos en clase Alicia, ¿vale? –Me guiñó un ojo.
-Vale… -Le miré riendo un poco.
Álvaro y yo salimos al pasillo.
-Bueno, y, ¿qué edad tienes Alicia?
-Yo tengo 14, ¿y tú?
-Vaya, yo 15, no estamos en el mismo curso, que pena… -Miró hacia el suelo.
-Ja, ja, ¿y qué? Estamos en el mismo instituto.
Le sonreí.
-Vaya, que sonrisa tan bonita… -Se enrojeció.
Miré hacia abajo sonrojada.
-Gracias…
-Bueno, sigamos. Mira, -me señaló a la derecha- esos son los servicios de chicos y chicas.
Miré y vi a Jesús besándose con una chica y se me saltaron las lágrimas.
-¿Nos vamos de aquí, por favor? –Miré a Álvaro.
-Claro, pero, ¿qué te pasa con ese gilipollas?
-¿Qué? Si es encantador…
-No, estuvo saliendo con mi hermana dos meses y la engañó con otra. Es un mujeriego, sólo va a lo que va.
-¿En serio? Pues yo he estado con él este verano y parecía ser un príncipe.
-Ya, eso lo hace con todas, ya lo verás. Pero bueno, haz lo que quieras…
Álvaro y yo seguimos hablando y conectamos al momento. Tocó la sirena y entramos a clase. El resto del día fue poco interesante. Llegué casa y me metí en Tuenti y vi que tenía dos nuevas peticiones de amistad, de Cristina y de Álvaro. Vaya, Álvaro es guapísimo, sus ojos verdes son perfectos, y su cresta morena me encanta, encima, está buenísimo. Estuve todo el resto del día pensando en él…

~Capítulo 1.

De pronto sentí algo en mi pecho, que no me dejaba respirar, en ese momento comprendí que necesitaba verlo otra vez, sentir su protección. Pero por otra parte, sabía que no volvería a verlo. Supongo que es lo malo de los amores de verano, son sólo de verano. Aún así no lograba sacarme de la cabeza a Jesús, era como si se hubiera tatuado en mi corazón, y que quedaría para siempre ahí. Faltaban pocos días para que volvieran las clases, este año en instituto nuevo, me sentía muy nerviosa, no iba a conocer a nadie, por lo que podría empezar una nueva vida, por llamarlo de alguna forma. Sería una buena experiencia, y tenia miedo porque todo iba a se nuevo para mí, y aunque tengo a dos de mis primos allí, no es que seamos muy amigos, así que, prácticamente nadie me conocía. Hay que superarlo, cambiarte de ciudad de la noche a la mañana es un poco… extraño. Cuando mis padres me dieron la noticia de que no íbamos de Sevilla dos semanas antes de empezar las clases, se me vino el mundo encima, aunque tampoco estaría tan mal vivir en Madrid, supongo. De camino a mi nuevo hogar, me acordé de Jesús, sabía que ya no lo vería jamás, por mucho que lo deseara. Tenia dos semanas para hacerme a Madrid, y tenia que comprar el uniforme del instituto y los demás materiales del curso. La noche antes del primer día de instituto apenas pude dormir. Por lo que me levanté tarde, y por consecuente llegué tarde a clase, bonito comienzo de curso, ¿no os parece?
Al llegar al instituto, pregunté a un señor que tenia pinta de ser el director. Me indicó cuál era mi clase y me fui hacia ella. Al entrar, vi la clase llena de chicos y chicas y la profesora en medio de la clase, entré, pedí disculpas y me senté al lado de una chica que parecía ser simpática. La profesora me miró de arriba abajo, al igual que toda la clase, seguidamente, me preguntó:
-Vaya, vaya… tu deber de ser la chica nueva, ¿no?
-Sí.
-¿Cuál es tu nombre, querida?
-Me llamo Alicia, ¿usted es?
-Yo soy Carla, encantada de tenerte en mi clase.
-Muchas gracias.
La profesora echó una plácida y gran sonrisa, y siguió hablando. La chica que estaba a mi lado me dijo:
-Así que, ¿eres nueva? Bienvenida, soy Cristina.
-Si, me siento un poco rara… Soy Alicia, encantada. ¿Aquí la gente es amable?
-Bueno, depende de lo que entiendas por amable, ja, ja. Es broma chica, todos somos buena gente, no tienes por qué estar asustada. Eres de Sevilla, o de cerca de allí por lo que veo, ¿no?
-Si, ¿tanto se me nota?
Sonó en timbre y Cristina y yo salimos juntas, Cristina me dice:
-Ven, te enseñaré esto.
Íbamos por el pasillo, cuando de repente, me encuentro a Jesús. Se me encogió el corazón al verlo, lo vi corriendo hacia mi sonriendo, y me dio un gran abrazo. Cristina dijo:
-Es que, ¿s conocéis?
-Si, ¡nos conocimos este verano! Jesús, pensé que no iba a volver a verte, y aquí estás…