-Pero Alicia, que ganas tenía de verte, ¡quiero ponerme al día contigo!
Cristina nos miró raro, no entendía nada, claro, y preguntó:
-Vale, vale… os conocéis, ¿no?, pero, ¿en qué circunstancias?, ¿es que sois más que amigos?
Jesús y yo nos sonrojamos, y respondimos a la vez:
-Bueno, éramos…
Puse cara de confusión.
-Pero, se puede retomar lo de este verano, ¿no?
-Bueno, es que, verás, estoy con una chica de aquí del instituto.
Se me cambió la cara y me quedé pálida.
-Ah, vale… ¡me alegro por ti!
Aunque por dentro sólo quería llorar y llorar.
-Bueno, Jesús, ya nos veremos. Vamos Alicia.
Me fui con Cristina, y ella me notó que no me gustó nada la noticia.
-Alicia, aún quiere a Jesús, ¿eh?
-Si, pero bueno, él ha pasado página…
-Y tú también debes pasar página, él no ha tardado mucho en olvidarte, vente conmigo, te voy a presentar a algunas personas…-Me sonrió.
Cristina me llevó a la biblioteca, era enorme, nada que ver con mi antiguo instituto. Me cogió de la mano y me llevó a una mesa donde estaban sentados tres cañones y dos chicas que eran guapísimas.
Cristina me presentó, en silencio, claro:
-Chicos, esta es Alicia, viene de Sevilla y, este es su primer día.
Saludé tímidamente.
-Hola…
Todos me saludaron, y un chico se levantó, me sonrió y dijo:
-Hola, soy Álvaro, encantado. –Me dio dos besos.
-Encantada también. –Dije nerviosa.
-¿Quieres ver un poco lo que es el instituto? Yo te lo enseñaré.
-Bueno, si a Cristina no le importa. –Miré como ella se sentaba.
-Adelante, yo me quedo aquí un rato, luego nos vemos en clase Alicia, ¿vale? –Me guiñó un ojo.
-Vale… -Le miré riendo un poco.
Álvaro y yo salimos al pasillo.
-Bueno, y, ¿qué edad tienes Alicia?
-Yo tengo 14, ¿y tú?
-Vaya, yo 15, no estamos en el mismo curso, que pena… -Miró hacia el suelo.
-Ja, ja, ¿y qué? Estamos en el mismo instituto.
Le sonreí.
-Vaya, que sonrisa tan bonita… -Se enrojeció.
Miré hacia abajo sonrojada.
-Gracias…
-Bueno, sigamos. Mira, -me señaló a la derecha- esos son los servicios de chicos y chicas.
Miré y vi a Jesús besándose con una chica y se me saltaron las lágrimas.
-¿Nos vamos de aquí, por favor? –Miré a Álvaro.
-Claro, pero, ¿qué te pasa con ese gilipollas?
-¿Qué? Si es encantador…
-No, estuvo saliendo con mi hermana dos meses y la engañó con otra. Es un mujeriego, sólo va a lo que va.
-¿En serio? Pues yo he estado con él este verano y parecía ser un príncipe.
-Ya, eso lo hace con todas, ya lo verás. Pero bueno, haz lo que quieras…
Álvaro y yo seguimos hablando y conectamos al momento. Tocó la sirena y entramos a clase. El resto del día fue poco interesante. Llegué casa y me metí en Tuenti y vi que tenía dos nuevas peticiones de amistad, de Cristina y de Álvaro. Vaya, Álvaro es guapísimo, sus ojos verdes son perfectos, y su cresta morena me encanta, encima, está buenísimo. Estuve todo el resto del día pensando en él…