miércoles, 22 de junio de 2011

~Capítulo 1.

De pronto sentí algo en mi pecho, que no me dejaba respirar, en ese momento comprendí que necesitaba verlo otra vez, sentir su protección. Pero por otra parte, sabía que no volvería a verlo. Supongo que es lo malo de los amores de verano, son sólo de verano. Aún así no lograba sacarme de la cabeza a Jesús, era como si se hubiera tatuado en mi corazón, y que quedaría para siempre ahí. Faltaban pocos días para que volvieran las clases, este año en instituto nuevo, me sentía muy nerviosa, no iba a conocer a nadie, por lo que podría empezar una nueva vida, por llamarlo de alguna forma. Sería una buena experiencia, y tenia miedo porque todo iba a se nuevo para mí, y aunque tengo a dos de mis primos allí, no es que seamos muy amigos, así que, prácticamente nadie me conocía. Hay que superarlo, cambiarte de ciudad de la noche a la mañana es un poco… extraño. Cuando mis padres me dieron la noticia de que no íbamos de Sevilla dos semanas antes de empezar las clases, se me vino el mundo encima, aunque tampoco estaría tan mal vivir en Madrid, supongo. De camino a mi nuevo hogar, me acordé de Jesús, sabía que ya no lo vería jamás, por mucho que lo deseara. Tenia dos semanas para hacerme a Madrid, y tenia que comprar el uniforme del instituto y los demás materiales del curso. La noche antes del primer día de instituto apenas pude dormir. Por lo que me levanté tarde, y por consecuente llegué tarde a clase, bonito comienzo de curso, ¿no os parece?
Al llegar al instituto, pregunté a un señor que tenia pinta de ser el director. Me indicó cuál era mi clase y me fui hacia ella. Al entrar, vi la clase llena de chicos y chicas y la profesora en medio de la clase, entré, pedí disculpas y me senté al lado de una chica que parecía ser simpática. La profesora me miró de arriba abajo, al igual que toda la clase, seguidamente, me preguntó:
-Vaya, vaya… tu deber de ser la chica nueva, ¿no?
-Sí.
-¿Cuál es tu nombre, querida?
-Me llamo Alicia, ¿usted es?
-Yo soy Carla, encantada de tenerte en mi clase.
-Muchas gracias.
La profesora echó una plácida y gran sonrisa, y siguió hablando. La chica que estaba a mi lado me dijo:
-Así que, ¿eres nueva? Bienvenida, soy Cristina.
-Si, me siento un poco rara… Soy Alicia, encantada. ¿Aquí la gente es amable?
-Bueno, depende de lo que entiendas por amable, ja, ja. Es broma chica, todos somos buena gente, no tienes por qué estar asustada. Eres de Sevilla, o de cerca de allí por lo que veo, ¿no?
-Si, ¿tanto se me nota?
Sonó en timbre y Cristina y yo salimos juntas, Cristina me dice:
-Ven, te enseñaré esto.
Íbamos por el pasillo, cuando de repente, me encuentro a Jesús. Se me encogió el corazón al verlo, lo vi corriendo hacia mi sonriendo, y me dio un gran abrazo. Cristina dijo:
-Es que, ¿s conocéis?
-Si, ¡nos conocimos este verano! Jesús, pensé que no iba a volver a verte, y aquí estás…

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